El Ministerio de Salud de Argentina ha encendido las alarmas epidemiológicas tras confirmar la detección de tres casos positivos de la denominada "Variante K" de la influenza. Esta nueva cepa, que se encuentra bajo estrecha vigilancia, ha puesto en marcha protocolos de monitoreo en los principales centros urbanos del país vecino.
De acuerdo con el reporte oficial, los pacientes afectados presentan un cuadro clínico caracterizado por síntomas respiratorios agudos, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar los sistemas de diagnóstico temprano para evitar una propagación comunitaria.
Aunque los estudios científicos aún están en desarrollo, los expertos indican que la "Variante K" presenta mutaciones específicas en las proteínas de superficie del virus, lo que podría influir en su capacidad de transmisión.
"Estamos realizando el seguimiento genómico correspondiente para determinar si esta variante presenta mayor resistencia a los tratamientos convencionales o si afecta la efectividad de las vacunas actuales", informaron fuentes del sistema sanitario argentino.
Ante el hallazgo, las autoridades sanitarias han emitido una serie de recomendaciones para la población general, instando a no descuidar las medidas básicas de higiene respiratoria como ser vacunación, higiene de manos, ventilación en lugares cerrados y consulta médica inmediata tras sufrir síntomas similares.
Por el momento, las fronteras permanecen abiertas, pero se ha intensificado la vigilancia en los puntos de entrada para pasajeros que presenten sintomatología compatible con el virus.