Las intensas precipitaciones pluviales registradas en los últimos días han dejado un saldo de aproximadamente 2000 familias afectadas en los departamentos de Cochabamba y La Paz, según el último informe oficial brindado este miércoles por las autoridades nacionales.
La situación más crítica se concentra en el Trópico de Cochabamba, donde el Ministerio de Defensa ha desplegado equipos técnicos para asistir a 1950 familias distribuidas en 64 comunidades y sindicatos, priorizando el suministro de agua potable mediante camiones cisterna tras el desbordamiento de ríos en los municipios de Villa Tunari y Shinahota.
Simultáneamente, en el norte del departamento de La Paz, el municipio de Tipuani enfrenta una emergencia marcada por el colapso de viviendas y la interrupción de las vías de comunicación. El Viceministerio de Defensa Civil advirtió que la vulnerabilidad de esta región se ha visto agravada por intervenciones en cauces naturales ligadas a actividades productivas. Ante este escenario, el Gobierno hizo un llamado urgente a los mineros cooperativistas para que adecuen sus labores a criterios técnicos y ambientales, con el fin de evitar obstrucciones en los drenajes naturales que incrementen el riesgo para la población.
Este panorama se suma a la tragedia ocurrida hace doce días en el municipio cruceño de El Torno, donde el desbordamiento del río Piraí dejó un trágico saldo de 26 fallecidos y varios desaparecidos. Como respuesta a la recurrencia de estos eventos, el presidente Rodrigo Paz ha destinado 380.000 dólares de ayuda internacional para asistencia humanitaria, mientras que en la Casa de Gobierno en La Paz se ha instalado una 'Sala de Crisis' para centralizar la toma de decisiones y el control de las emergencias a nivel nacional.
La alerta se mantiene vigente, ya que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) declaró alerta roja por el ascenso inminente de los ríos Ichilo y Chapare. Se pronostica que las lluvias comenzarán hasta el viernes en seis de las nueve regiones del país, en el marco de una temporada que suele extenderse hasta marzo y que históricamente golpea con mayor fuerza a las tierras bajas de Santa Cruz, Beni, Cochabamba y el norte de La Paz.