El estado de Guerrero se encuentra en situación de alerta tras confirmarse daños de diversa gravedad en al menos 16 municipios de la región. El reporte preliminar de las autoridades detalla un escenario crítico caracterizado por múltiples fugas de gas, derrumbes y una gran acumulación de escombros que han dificultado el tránsito en varias localidades.
Además de los daños estructurales, se ha reportado la caída masiva de árboles y postes del tendido eléctrico, lo que ha provocado cortes en el suministro de energía y comunicaciones. Ante la magnitud de la emergencia, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha tomado el control operativo instalando un puesto de mando en el municipio de San Marcos, punto estratégico desde donde se coordinan las labores de rescate y asistencia a la población.
Por su parte, el Centro de Alertamiento de Tsunamis de la Secretaría de Marina emitió un comunicado informando que, con base en la información técnica recibida, existe la posibilidad de que se presenten alteraciones en el nivel del mar en las zonas costeras cercanas al epicentro. Por este motivo, se mantiene una vigilancia permanente sobre la situación marítima para prevenir desastres mayores en el litoral.
Mientras las brigadas de emergencia trabajan a contrarreloj para controlar las fugas de gas y despejar las vías obstruidas, las autoridades han pedido a los ciudadanos mantenerse alejados de estructuras dañadas y estar atentos a las actualizaciones oficiales sobre el comportamiento del mar.