En un giro marcado por la autocrítica, el presidente Rodrigo Paz reconoció que su gestión no logró consolidar un gobierno suficientemente inclusivo, admitiendo que faltó integrar a todos los sectores y regiones del país. Durante su intervención en Sucre, señaló que en los primeros meses se priorizó escuchar y comprender a la población, pero que ese proceso dejó vacíos en la construcción de una estructura política más amplia y representativa.
El mandatario puso especial énfasis en el occidente del país, particularmente en La Paz y El Alto, donde reconoció deudas políticas pese al respaldo recibido en las urnas. En ese marco, extendió una invitación abierta a distintos sectores para sumarse a su proyecto, apelando a la necesidad de fortalecer la unidad nacional desde la inclusión y el diálogo, al tiempo que pidió disculpas a quienes se sintieron desatendidos por su administración.
En medio de un contexto de tensión social y cuestionamientos a su gobierno, Paz también salió al frente para desmentir versiones sobre posibles privatizaciones y medidas económicas que generaron preocupación, asegurando que no existen tales planes. Finalmente, rechazó los pedidos de renuncia y afirmó que el desafío no pasa por abandonar el cargo, sino por replantear la forma en que el país enfrenta sus conflictos y construye su futuro.