La carretera que conecta Cochabamba con el occidente del país se convirtió en un campo de confrontación, donde el intento policial de restablecer el tránsito desató una respuesta violenta de los bloqueadores. En medio de explosiones de dinamita, los uniformados avanzaron protegidos con escudos, mientras el aire se llenaba de gases lacrimógenos.
Los manifestantes recurrieron a cartuchos explosivos para frenar el operativo, marcando una escalada en la tensión del conflicto. La Policía, por su parte, mantuvo su estrategia de dispersión para abrir paso en una ruta considerada clave, sin lograr aún un control total del sector.
El despliegue continúa en el punto, convertido en un escenario inestable donde ninguna de las partes cede, y donde la prioridad oficial sigue siendo evitar que el bloqueo se reinstale y garantizar la circulación en esta vía troncal.