Una evaluación reservada de la inteligencia estadounidense llevó al presidente Donald Trump a tomar una decisión inesperada sobre Venezuela: respaldar a figuras cercanas al chavismo para conducir una etapa de transición, en lugar de apoyar de forma directa a la oposición.
Según reportes de medios como The Wall Street Journal y The New York Times, el análisis presentado al mandatario concluyó que los sectores leales al régimen tendrían mayor capacidad para sostener el orden y evitar un colapso inmediato del país. Entre los nombres señalados figura Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro.
El informe advirtió que la oposición, encabezada por María Corina Machado y Edmundo González considerado por amplios sectores como ganador de las elecciones de 2024, enfrentaría serias dificultades para gobernar en el corto plazo, lo que podría agravar la crisis política y social.
A esta lectura se sumó la postura del secretario de Estado, Marco Rubio, quien alertó que un respaldo pleno a la oposición podría generar mayor inestabilidad y obligar a Estados Unidos a asumir un rol militar más visible en Venezuela.
El giro de Washington provocó tensiones dentro del propio Partido Republicano, especialmente entre legisladores de Florida que mantienen su apoyo a Machado, mientras Maduro y su esposa enfrentan en Nueva York un proceso judicial por cargos de narcotráfico y corrupción, de los que se declararon inocentes.