En un caso que ha estremecido a la opinión pública de Brasil y Bolivia, la Policía Federal del estado de Rondônia logró la captura de dos doctoras acusadas de liderar una operación de secuestro, tortura y retención ilegal contra una mujer de nacionalidad boliviana.
El operativo, denominado simbólicamente "Operación Bisturí", se activó tras la viralización de videos aterradores en redes sociales donde se exponía el trato cruel e inhumano al que era sometida la víctima en un lugar completamente aislado.
Las investigaciones preliminares revelan que la víctima fue captada mediante engaños para cruzar la frontera hacia Brasil; una vez allí, fue drogada y privada de su libertad bajo un régimen de violencia física y psicológica extrema. El móvil del crimen, según las autoridades, apunta a una supuesta venganza personal vinculada a una relación sentimental con el esposo de una de las profesionales detenidas.
Mientras la mujer boliviana recibe asistencia tras su rescate, la justicia brasileña mantiene abierta la investigación para identificar a posibles cómplices y determinar el alcance total de estos actos de barbarie que han puesto en alerta a los organismos de derechos humanos de ambos países.