El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha marcado un hito en la gestión administrativa del país al aterrizar en Ciudad de Panamá para el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026. Lo que destaca en esta misión oficial no es solo la agenda económica, sino la decisión de no transferir formalmente el bastón de mando al vicepresidente Edmand Lara. Amparado en el Decreto 5515, Paz ha optado por ejercer la jefatura de Estado de manera remota, consolidando una nueva forma de gobernanza digital desde el exterior.
A su llegada, el mandatario fue recibido en una ceremonia privada por el canciller panameño Javier Martínez-Acha. Paz no tardó en compartir su entusiasmo a través de sus redes sociales, publicando una fotografía de las banderas de Bolivia y Panamá con un mensaje afectuoso dirigido a su homólogo, José Raúl Mulino. Este gesto inaugura una participación de alto perfil en la que Bolivia buscará posicionarse frente a figuras de la talla de Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Daniel Noboa.
La hoja de ruta del presidente Paz en suelo panameño es ambiciosa y estratégica. El punto neurálgico será su reunión bilateral con Lula da Silva, orientada a blindar los acuerdos de energía, infraestructura y seguridad que recientemente se gestionaron en La Paz. Asimismo, el mandatario boliviano tiene en la mira un acercamiento clave con José Antonio Kast, presidente electo de Chile, con el objetivo de dar continuidad a la revitalizada relación diplomática entre ambas naciones antes de su toma de posesión en marzo.