El Gobierno boliviano decidió dar por terminado el acuerdo de cooperación militar suscrito con Irán en 2023, en un contexto internacional cada vez más tenso y con nuevas prioridades en política exterior.
El ministro de Defensa, Raúl Salinas, confirmó que el convenio fue denunciado hace aproximadamente cuatro meses, lo que implica su anulación definitiva. “Ya no existe ese contrato”, afirmó en declaraciones a medios, aclarando además que la decisión no responde a investigaciones ni irregularidades, sino a una determinación administrativa.
El acuerdo había sido firmado en julio de 2023 en Teherán por el entonces ministro boliviano Edmundo Novillo Aguilar y su homólogo iraní, Mohammad Reza Ashtiani, durante el gobierno de Luis Arce. Aunque nunca se difundieron los detalles completos, las autoridades bolivianas de ese momento insistieron en que el convenio tenía fines no bélicos, enfocados en tecnología para el control fronterizo y la lucha contra delitos como el contrabando y el narcotráfico.
Sin embargo, desde la contraparte iraní se reconocía un alcance más amplio, incluyendo provisión de equipamiento y capacitación militar. Ashtiani había señalado que la cooperación respondería a “necesidades críticas” de Bolivia en seguridad y defensa.
La cancelación del acuerdo ocurre en un escenario internacional marcado por crecientes tensiones en Medio Oriente, donde Irán mantiene un conflicto indirecto con Estados Unidos e Israel. Este contexto ha reavivado el debate interno sobre la conveniencia de los vínculos estratégicos de Bolivia y la necesidad de revisar compromisos que puedan tener implicaciones geopolíticas.
Más allá de su contenido técnico, la anulación del convenio refleja un ajuste en la lectura del entorno internacional y su impacto en la política de defensa boliviana, priorizando una posición más cautelosa frente a alianzas sensibles.