En un movimiento estratégico para mitigar los costos de logística y asegurar el abastecimiento de combustibles, el presidente Rodrigo Paz, promulgó un Decreto Supremo que elimina el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la importación de hidrocarburos y aditivos. La norma destaca no solo por su impacto económico, sino por haber sido oficializada mediante el uso de la firma digital, marcando un hito en la desburocratización del Estado.
La medida busca incentivar tanto a la empresa estatal YPFB como a los sectores privados que recientemente fueron autorizados para importar sus propios combustibles. Al eliminar el 13% del IVA en la importación, se espera un alivio inmediato en los costos de operación.
Se aplica a la importación de gasolina, diésel y aditivos vegetales (etanol/biodiésel). La medida es de aplicación inmediata tras su publicación en la Gaceta Oficial. La implementación de la firma digital permitió que el decreto fuera promulgado de manera remota, acelerando los tiempos de respuesta ante la urgencia energética.
Este incentivo fiscal es la pieza que faltaba para dinamizar el reciente modelo de libre importación permitido para sectores productivos, mineros y de transporte. Con el IVA en cero, el precio final para los grandes consumidores que importan directamente se vuelve más competitivo, reduciendo la presión sobre las arcas del Estado que actualmente subvenciona estos productos.
El Gobierno apuesta a que, con este beneficio, las empresas privadas asuman un rol más activo en el mercado de hidrocarburos, aliviando la carga de importación que hasta hace poco era casi exclusiva del sector público.