El primer satélite de telecomunicaciones de Bolivia, el Túpac Katari (TKSAT-1), ha iniciado su cuenta regresiva. Según informes de la Agencia Boliviana Espacial (ABE), al dispositivo le restan apenas cuatro años de operatividad plena, mientras el Estado boliviano todavía arrastra un saldo millonario del préstamo otorgado por China para su puesta en órbita.
Lanzado en diciembre de 2013 con una inversión total de 302 millones de dólares, el TKSAT-1 fue diseñado para una vida útil de 15 años. A medida que se acerca su "jubilación" técnica en 2030, el panorama financiero revela que el país aún debe cubrir una parte significativa del crédito.
Desde la ABE se ha indicado que los ingresos generados por la venta de servicios han permitido cubrir los costos operativos y parte de las cuotas del crédito. Sin embargo, la decisión de reemplazar el equipo debe tomarse pronto, ya que la construcción y lanzamiento de un nuevo satélite toma entre 3 y 5 años.
Por ahora, la prioridad de la ABE es maximizar la ocupación del satélite en sus últimos años de vida para terminar de amortizar la deuda con el Banco de Desarrollo de China y asegurar una transición tecnológica que no deje desconectadas a las zonas rurales del país.