El Gobierno cubano puso en marcha un paquete urgente de medidas para enfrentar la aguda falta de combustible que golpea a la isla. Entre las primeras decisiones están el racionamiento en la venta de carburantes, la priorización del teletrabajo en el sector estatal y la adopción de clases semipresenciales en las universidades, en un intento por reducir el consumo energético y sostener los servicios básicos.
Las autoridades aseguraron que el combustible disponible será destinado principalmente a actividades estratégicas como salud, transporte esencial y sectores que generan divisas, especialmente el turismo. También se habilitará a empresas privadas con capacidad de importación a gestionar su propio abastecimiento, mientras el Estado distribuirá paneles solares a trabajadores esenciales e instituciones prioritarias.
El plan retoma experiencias aplicadas durante el llamado “Periodo Especial” de los años noventa. El presidente Miguel Díaz-Canel evocó la denominada “opción cero”, un escenario de máxima austeridad ante la posibilidad de quedarse sin petróleo. En esa línea, el Ejecutivo anunció que impulsará la agricultura urbana y doméstica para compensar la caída en la producción provocada por la crisis energética.
Cuba atraviesa dificultades desde mediados de 2024 debido al deterioro de sus termoeléctricas y la falta de divisas para importar crudo. La reducción de envíos desde Venezuela y las nuevas presiones comerciales de Estados Unidos han agravado el panorama. Expertos advierten que, sin nuevos suministros en las próximas semanas, la situación podría profundizarse aún más en los próximos meses.