El aeropuerto Joya Andina, en Uyuni, comenzó a posicionarse como una puerta de ingreso para el turismo de élite. De acuerdo con datos oficiales, cada mes aterrizan entre tres y cuatro jets privados procedentes de distintos países de América y Europa, atraídos por el imponente paisaje del Salar de Uyuni.
Las aeronaves ejecutivas arriban desde ciudades como Santiago, Lima, Cuzco, Asunción, Salta y Tucumán, e incluso desde destinos europeos como Malta y Mónaco. Se trata de vuelos chárter que trasladan principalmente a visitantes de alto poder adquisitivo, muchos de ellos provenientes de Asia y Europa.
El flujo constante de estas operaciones refleja el creciente interés internacional por el salar, considerado el mayor desierto de sal del mundo y uno de los escenarios naturales más impactantes del planeta. Las autoridades destacan que esta conectividad fortalece la proyección global de Uyuni y dinamiza la economía local.
Además del turismo exclusivo, el destino también ha captado la atención de figuras del espectáculo y equipos de producción audiovisual internacionales, que encuentran en el salar un escenario único. Así, Uyuni no solo se consolida como atractivo natural, sino como símbolo del turismo premium en Bolivia.