El Carnaval volvió a convertirse en la vitrina más poderosa de Bolivia ante el mundo. El presidente Rodrigo Paz destacó que la festividad alcanzó cifras históricas de visitantes y generó un impacto internacional “extraordinario”, consolidando al país como un destino cultural de alto interés en esta temporada.
El mandatario acompañó las celebraciones en Oruro, Santa Cruz de la Sierra y Tarija, donde resaltó la fuerza de las tradiciones populares como el Lunes de Chamuyada y el Martes de Albahaca, expresiones que según afirmó reflejan la identidad, la unidad y la alegría del pueblo boliviano.
Desde las danzas multitudinarias hasta los rituales con agua y albahaca, la fiesta no solo reafirmó su valor cultural, sino también su peso económico y turístico. Para el Gobierno, el Carnaval se consolida como uno de los mayores motores de proyección internacional del país y un símbolo de orgullo nacional.