Dos episodios estremecieron a México y quedaron ligados al entorno de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. En 2018, la desaparición y asesinato de tres jóvenes estudiantes de cine y el hallazgo de un tráiler con cientos de cuerpos en Jalisco expusieron con crudeza el nivel de violencia que golpeaba al estado.
El 19 de marzo de ese año, Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz y Marco Francisco García regresaban de grabar un proyecto audiovisual cuando fueron interceptados por hombres armados en Tonalá. Según las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, los jóvenes fueron confundidos con integrantes de un grupo rival, privados de su libertad y llevados a una casa de seguridad, donde posteriormente fueron asesinados. Las autoridades informaron que sus cuerpos habrían sido disueltos en ácido, un hecho que provocó indignación nacional, protestas masivas y un persistente reclamo de justicia.
Ese mismo año, otra escena impactante reveló la magnitud de la crisis forense: en Tlajomulco fueron localizados dos tráileres refrigerados que almacenaban 444 cuerpos sin identificar. El caso destapó graves deficiencias institucionales y evidenció la saturación de los servicios forenses en Jalisco. Aunque muchos restos fueron posteriormente inhumados tras procesos de identificación, la imagen de los contenedores cargados de cadáveres se convirtió en símbolo de una violencia desbordada.
Historias distintas, pero atravesadas por el mismo contexto: una espiral criminal que dejó cicatrices profundas en la sociedad mexicana y convirtió a Jalisco en epicentro de una de las etapas más oscuras de su historia reciente.