Tras el trágico accidente aéreo del viernes, que dejó víctimas fatales y decenas de familias marcadas por la incertidumbre y la ausencia, el presidente Rodrigo Paz anunció la declaratoria de tres días de duelo nacional. Pero más allá del decreto, el mensaje buscó transmitir algo más profundo: acompañamiento en medio de la pérdida.
“Es un momento de dolor para Bolivia”, expresó el mandatario en un mensaje a la nación, reconociendo que la tragedia no solo enluta a las familias directamente afectadas, sino que golpea a todo el país. En ese sentido, convocó a la ciudadanía a actuar con respeto, responsabilidad y unidad, recordando que, ante la adversidad, la cohesión nacional es una forma de fortaleza.
Durante los días de duelo, las banderas permanecerán a media asta en todo el territorio como símbolo de luto y solidaridad. El gesto, cargado de significado, busca honrar la memoria de quienes perdieron la vida y abrazar, desde lo colectivo, a quienes hoy enfrentan el vacío.
El jefe de Estado también informó que se instruyó a las autoridades competentes brindar atención integral a las familias afectadas y garantizar una investigación transparente que permita esclarecer lo ocurrido. “El deber del Estado es acompañar, asistir y responder con claridad”, afirmó, subrayando la responsabilidad institucional frente a la tragedia.
En un tono más personal, el presidente expresó su cercanía con quienes perdieron a un ser querido, enviando sus condolencias y oraciones. Bolivia guarda silencio con respeto, pero no permanece inmóvil: se mantiene unida, solidaria y atenta, dispuesta a transformar el dolor en compromiso y memoria.