Bolivia entró en cuenta regresiva hacia las elecciones subnacionales bajo un estricto silencio electoral que congela toda campaña política y pone en marcha un amplio despliegue de control en el país. Desde la medianoche de este jueves, quedó prohibida cualquier forma de propaganda o manifestación a favor o en contra de candidatos, en un intento por garantizar un voto reflexivo y sin presiones.
El proceso, que definirá más de cinco mil autoridades, estará acompañado por una serie de restricciones progresivas: desde la suspensión total de actividades proselitistas hasta la prohibición de venta y consumo de alcohol, además de limitaciones en la circulación vehicular y el porte de armas durante la jornada electoral. Paralelamente, se vigilará incluso el comportamiento en plataformas digitales para evitar vulneraciones a la norma.
Mientras tanto, el aparato electoral asegura estar listo. La distribución del material avanza en todo el territorio y los sistemas de transmisión de resultados han superado pruebas técnicas, lo que permite proyectar un conteo preliminar ágil la misma noche del domingo. En paralelo, miles de efectivos policiales se despliegan para resguardar recintos y garantizar el orden, en un operativo que también contará con observación internacional para dar transparencia al proceso.