Más de 7,4 millones de ciudadanos en Bolivia acuden este domingo a las urnas en una de las elecciones subnacionales más complejas y decisivas de los últimos años, marcadas por un escenario político fragmentado, nuevas alianzas y una fuerte disputa por el control territorial del país. En juego están nueve gobernaciones y 335 alcaldías, con más de 18.000 candidatos respaldados por 135 organizaciones políticas.
La jornada electoral se
desarrolla en miles de recintos habilitados en todo el país, bajo la organización del Tribunal Supremo Electoral, que desplegó más de 33.000 mesas de sufragio. El proceso no solo mide fuerzas locales, sino que también se convierte en un termómetro clave para el presidente Rodrigo Paz, quien enfrenta su primera gran prueba política tras asumir el mando en medio de tensiones internas y una ruptura con su vicepresidente.
El mapa político refleja un reacomodo profundo. El oficialismo intenta consolidarse con nuevas alianzas, mientras la oposición se reorganiza en distintos bloques que buscan capitalizar el desgaste del poder central. A esto se suma la crisis del Movimiento al Socialismo, debilitado tras divisiones internas entre Evo Morales y Luis Arce, lo que ha reducido su influencia respecto a elecciones anteriores.
Figuras clave también entran en escena en distintos departamentos. En Santa Cruz, Luis Fernando Camacho busca renovar su liderazgo, mientras que en La Paz resurge la figura de Luis Revilla. En Cochabamba, la disputa adquiere especial relevancia con candidaturas que reflejan la pugna entre sectores oficialistas y afines al evismo.
Las reglas del juego también elevan la tensión: los alcaldes se definirán incluso por un solo voto, mientras que para las gobernaciones se exigirá mayoría absoluta o una diferencia mínima significativa. El órgano electoral prevé difundir resultados preliminares la misma noche, lo que podría marcar el rumbo político inmediato del país.
En medio de este panorama, la jornada no solo representa una elección de autoridades locales, sino un punto de inflexión que podría redefinir el equilibrio de poder en Bolivia y anticipar los próximos movimientos de sus principales actores políticos.