En un escenario global donde la tecnología avanza a gran velocidad, Bolivia puso sobre la mesa una realidad incómoda: para miles de personas, el problema no es aprender a usar herramientas digitales, sino simplemente acceder a ellas. La primera dama María Elena Urquidi advirtió que la falta de conectividad sigue marcando profundas desigualdades, especialmente entre niños, jóvenes y mujeres.
Durante un encuentro internacional en Washington convocado por Melania Trump, Urquidi planteó que el acceso a internet y dispositivos no puede seguir siendo un privilegio. Señaló que crecer desconectado no solo limita habilidades, sino que reduce oportunidades y confianza, convirtiendo la brecha digital en un problema de justicia social.
La propuesta boliviana apunta a algo más que entregar tecnología: combinar conectividad con educación y medidas de protección. El mensaje fue claro: sin una estrategia integral, la tecnología corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de exclusión en lugar de un puente hacia la igualdad.