La eliminación de Bolivia en el repechaje rumbo al Mundial 2026 volvió a poner en el centro del debate el futuro de Óscar Villegas, quien asumió el mando en medio de una etapa inestable marcada por cambios constantes en el banquillo. Pese al resultado adverso ante Irak, su gestión logró encaminar a la Verde hasta una instancia que devolvió cierta competitividad al equipo.
El proceso liderado por Villegas apostó por una renovación generacional y consiguió cerrar las Eliminatorias en zona de repechaje, un objetivo que no se alcanzaba en ciclos recientes. Ese avance, sumado al respaldo sostenido de la dirigencia de la Federación Boliviana de Fútbol, inclina la balanza hacia una posible continuidad.
Sin embargo, la derrota en el partido decisivo deja abierta la interrogante. Más allá del resultado, la decisión final dependerá de si la Federación opta por sostener el proyecto a largo plazo o iniciar, una vez más, un nuevo ciclo en busca de respuestas inmediatas.