El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, cerró la puerta a la propuesta de la Central Obrera Boliviana de un incremento salarial del 20%, al considerar que la medida no es sostenible en el contexto económico actual. La demanda, planteada como una forma de recuperar el poder adquisitivo, fue descartada de forma tajante por la autoridad.
Más allá de rechazar el porcentaje, el Gobierno busca cambiar el eje de la discusión. Espinoza planteó que el debate no debe centrarse solo en aumentos, sino en temas estructurales como la estabilidad laboral y la calidad del empleo, proponiendo una mesa de diálogo que involucre no solo al Estado y los trabajadores, sino también a los empleadores.
En ese escenario, se apunta a incluir a sectores tradicionalmente relegados en estas negociaciones, como los trabajadores independientes y el gremialismo, con el argumento de que representan una parte clave de la economía. El Ejecutivo sostiene que, en medio de un proceso de recuperación económica, las decisiones deben priorizar el equilibrio entre ingresos y sostenibilidad del empleo.