El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, afirmó que la empresa permanecerá en manos del Estado, pero reconoció la necesidad de una transformación profunda para recuperar su solidez operativa y financiera.
Acompañado por autoridades y representantes de los trabajadores, planteó como objetivo construir una empresa “fuerte, eficiente y honesta”, capaz de enfrentar el desafío de reconstruir el sector de hidrocarburos.
Como primera medida, anunció una evaluación integral del personal que abarcará todos los niveles, desde la alta dirección hasta las áreas operativas, en un plazo de entre 15 y 20 días hábiles.
En ese marco, pidió a vicepresidentes, gerentes y directores distritales que pongan sus cargos a disposición, con el fin de facilitar una reestructuración interna basada en criterios técnicos y meritocráticos.
Además, informó que YPFB gestionará apoyo de organismos internacionales y contratará un equipo técnico externo para elaborar un diagnóstico y proponer ajustes en el marco de una nueva normativa de hidrocarburos.
Daroca también anunció una política de “tolerancia cero a la corrupción”, junto con un plan de austeridad que priorizará el uso eficiente de los recursos y eliminará gastos considerados innecesarios.
Finalmente, garantizó el abastecimiento de combustibles y descartó incrementos de precios, atribuyendo la reciente escasez de diésel a una sobredemanda ya superada, y adelantó mayores controles de calidad y una próxima investigación sobre la gasolina.