En un intento por frenar la crisis que mantiene asfixiada a la Sede de Gobierno, la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas han iniciado un operativo conjunto y masivo para desbloquear las principales rutas del departamento de La Paz.
El departamento paceño cumple más de 15 días cercado por movilizaciones y protestas que han cortado la conectividad con el resto de las regiones, generando desabastecimiento crónico de alimentos, oxígeno hospitalario y combustibles. Según el último reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), de los más de 26 puntos de bloqueo detectados a nivel nacional, la gran mayoría se concentran estratégicamente en La Paz, impidiendo el paso a rutas clave hacia Oruro, Desaguadero y la zona de los Yungas.
El impacto de las dos semanas de cerco ya se siente con fuerza en los bolsillos de la ciudadanía. Las filas en los surtidores de combustible se multiplican, mientras que los mercados paceños registran precios récord: el kilo de carne de pollo llegó a dispararse hasta los 80 bolivianos.
A este complejo panorama social se suma un factor climático: el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que el frío se intensificará con fuerza en las próximas horas, complicando aún más la situación tanto para los transeúntes varados en las carreteras como para las fuerzas del orden desplegadas.
Hasta el momento no se tiene el dato de cuantos arrestados se tiene pero se estima que al momento existen más de 20 personas que fueron trasladadas hasta dependencias policiales.