Estados Unidos presentó cargos contra Raúl Castro por asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de una aeronave, en un caso que se remonta a 1996. La acusación está vinculada al derribo de dos avionetas civiles operadas por el grupo opositor “Hermanos al Rescate”, hecho en el que murieron cuatro pilotos.
El proceso judicial marca un giro significativo en la relación entre Washington y La Habana, al involucrar directamente a una de las figuras históricas del poder cubano y hermano del fallecido líder Fidel Castro. La medida se produce en un contexto de tensiones políticas acumuladas durante décadas.
En paralelo, Cuba enfrenta una compleja situación interna, con frecuentes cortes de electricidad atribuidos a restricciones en el suministro de combustible, en medio de sanciones impulsadas durante la administración de Donald Trump. El exmandatario estadounidense ha reiterado su postura crítica hacia el gobierno cubano.
Cabe recordar que Raúl Castro lideró el proceso de acercamiento diplomático con Estados Unidos en 2015, durante la presidencia de Barack Obama, etapa que posteriormente fue revertida, profundizando nuevamente la distancia entre ambos países.