El presidente Rodrigo Paz volvió a poner el diálogo sobre la mesa en medio de la creciente tensión social, insistiendo en convocar a los principales líderes sindicales del país a una negociación directa que permita encauzar las demandas sin recurrir a la confrontación. Su mensaje estuvo dirigido especialmente a las cabezas de la Central Obrera Boliviana y del movimiento campesino, a quienes pidió asumir una salida pacífica frente al conflicto.
Desde el Ejecutivo se remarcó que las puertas siguen abiertas para atender reclamos legítimos, pero bajo la premisa de que estos respondan a necesidades reales de la población y no a intereses políticos externos. En ese marco, el mandatario endureció su discurso al advertir que las movilizaciones estarían siendo influenciadas por el expresidente Evo Morales.
Paz cuestionó que las organizaciones sociales puedan ser utilizadas como instrumento para frenar procesos judiciales, señalando que la justicia debe actuar sin interferencias. En su criterio, el conflicto actual no debería convertirse en un mecanismo de presión para desviar la atención de causas legales pendientes.
Finalmente, el Presidente reiteró que cualquier solución pasa por el diálogo directo y transparente, dejando claro que el Gobierno no negociará bajo presión ni en función de intereses particulares, sino en base a demandas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población.