La justicia boliviana dispuso el traslado de casi 190 kilos de oro incautados en el aeropuerto de Viru Viru a las bóvedas del Banco Central de Bolivia, donde permanecerán bajo resguardo mientras avanzan las investigaciones por su presunta salida ilegal del país con destino a Dubái. El cargamento, compuesto por 77 lingotes de alta pureza y valuado preliminarmente en más de 20 millones de dólares, será sometido a un nuevo pesaje oficial antes de su ingreso al ente emisor.
La decisión judicial se da en medio de un proceso que ya tiene a un primer implicado con detención preventiva por 150 días en el penal de Palmasola. La Fiscalía sostiene que existen indicios suficientes para vincularlo con delitos como contrabando, enriquecimiento ilícito y comercialización irregular de recursos minerales.
Mientras el único acusado permanece privado de libertad, las autoridades concentran sus esfuerzos en desentrañar la estructura detrás del operativo. La investigación apunta a identificar el origen del oro, la falsificación de documentación utilizada y a los posibles financistas y empresas involucradas en una operación que buscaba sacar del país un cargamento millonario de manera irregular.