El acuerdo entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) establece que el país deberá avanzar hacia un sistema en el que los precios minoristas de los combustibles estén alineados con los valores internacionales a comienzos de 2027.
El organismo señala que el mecanismo de fijación de precios deberá actualizar periódicamente los valores internos de acuerdo con los costos del sector. Con esta transición, el FMI proyecta que el gasto destinado a subsidiar los combustibles pase del 6,2% del PIB en 2025 al 2,9% en 2026 y llegue a cero a inicios de 2027.
El documento también contempla una mayor participación del sector privado en la importación y distribución de carburantes, con operadores que podrían comercializar el producto a precios determinados por el mercado. Además, plantea que los parámetros utilizados para establecer los precios sean publicados de manera periódica para transparentar el sistema y cualquier subsidio que permanezca vigente.
El proceso de ajuste comenzó con el incremento registrado en diciembre de 2025, cuando la gasolina llegó a Bs 6,96 por litro y el diésel a Bs 9,80. Posteriormente, en agosto de 2026 se eliminó la subvención al diésel. El FMI advierte que sus proyecciones pueden variar dependiendo de factores como el tipo de cambio y las cotizaciones internacionales de los combustibles.