Las altas temperaturas y la exposición prolongada al sol pueden provocar deshidratación, mareos, desmayos y complicaciones en personas con enfermedades preexistentes, advirtió el médico epidemiólogo Miguel Quispe.
El especialista explicó que los niños, los adultos mayores y quienes padecen diabetes o problemas cardíacos son especialmente vulnerables, ya que la pérdida de líquidos puede ocasionar descompensaciones que requieran atención médica e incluso internación.
Asimismo, alertó sobre los efectos de la radiación ultravioleta en la piel y el posible incremento del riesgo de cáncer cutáneo. Ante este panorama, recomendó beber suficiente agua, evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor intensidad y utilizar protector solar adecuado para cada tipo de piel.