Un equipo internacional de paleontólogos halló las primeras pruebas químicas directas e inequívocas de sangre fosilizada en los restos de un dinosaurio terópodo que habitó en el noreste de Brasil hace 115 millones de años.
El hallazgo, publicado en la revista científica PNAS, corresponde al análisis de los fósiles de las patas traseras de un ejemplar de Aratasaurus museunacionali.
A través de técnicas avanzadas de microscopía y espectroscopía, los investigadores detectaron glóbulos rojos mineralizados y rastros de moléculas derivadas de la hemoglobina en los canales vasculares.
La conservación excepcional de las células sanguíneas ocurrió gracias a un proceso de mineralización con hausmannita, un óxido de manganeso que estabilizó la estructura celular.
El rápido sepultamiento del animal en un entorno con escaso oxígeno favoreció la preservación molecular.
Especialistas de las universidades de Curtin, Estados Unidos y Japón señalaron que la importancia del descubrimiento no radica en la clonación de la especie, sino en la apertura de una ventana biológica para estudiar la fisiología, el metabolismo y los niveles de actividad física de los animales extintos.