La ciudad de Oruro volvió a convertirse en el corazón cultural del país con la esperada Entrada del Carnaval de Oruro, una manifestación que une música, danza y profunda devoción. Desde las primeras horas del sábado, miles de espectadores ocuparon las principales avenidas para acompañar el recorrido de los conjuntos folclóricos en honor a la Virgen del Socavón.
La jornada comenzó con una procesión religiosa encabezada por autoridades eclesiásticas y representantes culturales, marcando el inicio de una peregrinación cargada de simbolismo. La histórica Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro abrió el paso reafirmando su legado centenario y su protagonismo en una festividad que combina tradición minera, identidad y espiritualidad.
A lo largo de más de tres kilómetros, 52 fraternidades desplegaron coreografías y trajes de imponente colorido. El momento más emotivo se vivió cuando los danzarines ingresaron de rodillas al Santuario para postrarse ante la imagen mariana, renovando su promesa de bailar un año más. Esta expresión cultural, reconocida en 2001 por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, reafirma a Oruro como epicentro de fe y tradición.