El piloto del avión militar Lockheed C-130 Hercules que se accidentó en El Alto declaró ante la Fiscalía que, al momento del aterrizaje, activó los frenos pero estos no respondieron debido a que la pista estaba cubierta de hielo. Según su abogado, la superficie se encontraba resbaladiza por una tormenta con lluvia y granizada persistente, lo que obligó a modificar la ruta inicial y ejecutar una maniobra de último momento.
La defensa sostiene que el cambio de trayectoria fue una decisión tomada ante condiciones climáticas adversas y que, ya en tierra, el piloto intentó controlar la aeronave sin éxito. Ante la falta de respuesta del sistema de frenado, habría realizado un giro para evitar impactar en el inicio de la pista y desviar el avión hacia un sector con menor presencia de personas y estructuras.
El hecho dejó más de una veintena de fallecidos y derivó en un proceso penal que se encuentra en etapa inicial. Las autoridades toman declaraciones a los tripulantes mientras avanzan las pericias técnicas para determinar responsabilidades y esclarecer si existieron fallas mecánicas, errores humanos o deficiencias en la información proporcionada desde la torre de control