Israel aseguró haber eliminado a Ali Lariyani, una de las figuras más influyentes del aparato de seguridad de Irán, durante una serie de bombardeos dirigidos contra instalaciones estratégicas en varias ciudades del país. La operación, ordenada por el gobierno de Benjamín Netanyahu, también habría alcanzado a otros mandos clave vinculados a estructuras militares y de inteligencia.
Desde Tel Aviv sostienen que los ataques forman parte de una ofensiva más amplia para debilitar la capacidad operativa iraní, incluyendo el lanzamiento de misiles y la coordinación de fuerzas internas. Según el Ministerio de Defensa, decenas de aeronaves participaron en la acción, impactando sedes sensibles en Teherán, Shiraz y Tabriz.
La presunta muerte de Lariyani ocurre en un momento de alta tensión, marcado por cambios en el liderazgo iraní y una escalada de declaraciones cruzadas. Mientras Israel afirma estar golpeando el corazón del sistema de seguridad iraní, el escenario deja abierta la posibilidad de una respuesta que podría intensificar aún más el conflicto en la región.