Las intensas lluvias, acompañadas de riadas, granizadas e inundaciones, han dejado a varias regiones de Tarija bajo fuerte presión, obligando a las autoridades a declarar desastre departamental para enfrentar una situación que ya supera la capacidad de respuesta local. La medida surge tras múltiples reportes de daños en al menos cinco municipios, donde familias, caminos y cultivos han sido gravemente afectados.
El gobernador Óscar Montes explicó que la decisión responde a un escenario acumulado de emergencias municipales que derivaron en una acción mayor para movilizar recursos y coordinar intervenciones inmediatas. Entre las zonas más críticas se encuentra la ruta hacia el Chaco, especialmente en el sector de Entre Ríos, donde las vías quedaron deterioradas, complicando el tránsito y el acceso.
Con esta declaratoria, se busca agilizar la atención a los damnificados y acelerar trabajos de rehabilitación a través de instituciones como la Administradora Boliviana de Carreteras y el Servicio Departamental de Caminos, mientras brigadas de emergencia, policías y equipos de rescate trabajan para contener los efectos del temporal y restablecer la normalidad en las zonas golpeadas.