El vicepresidente Edmand Lara retornó a Bolivia tras su paso por Monterrey, dejando atrás una visita que generó más debate político que respaldo deportivo. Aunque su presencia tenía como objetivo acompañar a la selección nacional en un momento clave, su salida anticipada confirma que no estará en la final del repechaje ante Irak.
El traslado, realizado en un vuelo chárter gestionado por la Federación Boliviana de Fútbol, fue interpretado como un gesto institucional hacia La Verde. Sin embargo, la decisión de viajar junto a la diputada Diana Romero desató críticas, especialmente en medio de cuestionamientos sobre responsabilidades públicas y prioridades políticas.
Mientras la selección se prepara para un partido decisivo tras su victoria ante Surinam, la ausencia de Lara en el encuentro final cierra un episodio marcado por la controversia, en el que el apoyo al equipo quedó opacado por la discusión pública sobre el rol de las autoridades fuera del país.