Este lunes, el Gobierno decidió ponerle nombre a un problema que durante años se volvió parte de la rutina: la lentitud del propio Estado. Con la presentación del programa “Tranca Cero”, no solo se anunció una política pública, sino un intento de cambiar la relación entre los ciudadanos y la administración pública.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, fue directo al punto: el llamado “Estado tranca” —esa red de trámites interminables, requisitos duplicados y decisiones discrecionales— no solo genera frustración, sino que también tiene un costo concreto. Según explicó, su impacto alcanza cerca del 6% del producto interno bruto, una cifra que refleja cuánto pesa la ineficiencia en la economía.
Más que una simple modernización administrativa, el programa plantea un cambio de lógica. La apuesta es pasar de un Estado que condiciona y retrasa, a uno que resuelve. Para ello, la reforma se apoya en cuatro pilares: eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y resultados medibles. En palabras de Lupo, se busca “un Estado que trabaje en función de las necesidades de la gente”, invirtiendo la lógica tradicional donde el ciudadano se adapta al sistema.
Detrás de esta iniciativa hay también una arquitectura institucional nueva. El llamado Centro de Gobierno tendrá la tarea de coordinar, supervisar y asegurar que las normas no se contradigan entre sí, algo que históricamente ha alimentado la burocracia. En este esquema, “Tranca Cero” funcionará como el brazo operativo de una política más amplia de desregulación.
La tecnología aparece como una herramienta clave, no solo para agilizar procesos, sino también para reducir espacios de corrupción. La meta es ambiciosa: eliminar costos para ciudadanos y empresas, suprimir requisitos redundantes y terminar con la duplicidad de trámites. En esa línea, se anunció la creación de un “catálogo nacional de trámites”, bajo una premisa contundente: todo procedimiento que no esté registrado allí carecerá de validez legal.
Pero el programa también incorpora un elemento poco habitual en reformas estatales: la participación directa de la ciudadanía. A través de la plataforma “reporta tu tranca”, las personas podrán señalar obstáculos concretos, generando información que alimentará rankings semestrales sobre qué instituciones avanzan —y cuáles se rezagan— en la simplificación de procesos.
En paralelo, el Gobierno inició una revisión normativa para eliminar regulaciones acumuladas durante décadas, mientras se auditan los procedimientos vigentes. Todo esto estará bajo la supervisión de un comité interinstitucional encabezado por el presidente Rodrigo Paz y su gabinete.
El objetivo final va más allá de hacer trámites más rápidos. La apuesta es construir un entorno más predecible, con mayor seguridad jurídica, que facilite la inversión y dinamice la economía. En el fondo, “Tranca Cero” no solo busca destrabar papeles, sino también una forma distinta de entender el rol del Estado.