En un giro que busca marcar un antes y un después en la política económica del país, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, celebró la reciente aprobación legislativa de dos medidas clave: la eliminación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y la restitución del 100% del crédito fiscal en la compra de combustibles.
Más que simples ajustes tributarios, el Gobierno presenta estas decisiones como parte de un cambio de enfoque: pasar de un Estado percibido como obstáculo a uno que facilite la actividad económica. En un mensaje difundido a través de redes sociales, Espinoza no ocultó su satisfacción, subrayando que ambas normas, impulsadas desde el Ejecutivo meses atrás, finalmente vieron la luz tras su aprobación.
El ITF, vigente desde 2006, había sido objeto de críticas por encarecer las operaciones en moneda extranjera y desalentar el ingreso de divisas al sistema financiero. Su eliminación, según el ministro, no solo alivia costos, sino que también podría contribuir a mejorar la liquidez y generar un entorno más atractivo para el movimiento de capitales.
En paralelo, la restitución total del crédito fiscal en combustibles apunta a corregir una distorsión que afectaba directamente a sectores estratégicos como el transporte, la construcción y el comercio. Hasta ahora, estos rubros no podían recuperar plenamente ese crédito, lo que incrementaba sus costos operativos y restaba competitividad.
“Pasamos de un Estado tranca a un Estado facilitador”, resumió Espinoza, apelando a una narrativa de transformación institucional. La idea, explicó, es simplificar reglas, reducir cargas y generar condiciones más claras para quienes producen, invierten o buscan formalizar sus actividades.
Sin embargo, el propio ministro reconoció que estas medidas son solo un paso dentro de una agenda más amplia. El desafío, advirtió implícitamente, será sostener este impulso reformista y traducirlo en una recuperación económica tangible y sostenida.