El Gobierno decidió flexibilizar el uso de tarjetas de crédito y débito para operaciones internacionales, habilitando desde este martes compras en línea y pagos de servicios digitales bajo un tipo de cambio referencial fijado diariamente por el Banco Central.
La medida apunta a destrabar restricciones que venían aplicando los bancos ante la escasez de divisas, permitiendo nuevamente transacciones más fluidas en el exterior. En el caso de las tarjetas de crédito, el uso será sin límites más allá de la capacidad de pago del usuario, mientras que para débito se establece un piso mensual de 500 dólares, ajustable según cada entidad financiera.
Con esta disposición, el Ejecutivo busca normalizar el movimiento económico, facilitar pagos en áreas como educación y salud, y dar mayor certidumbre a millones de usuarios que dependen de plataformas internacionales, en un contexto marcado por la brecha cambiaria y la falta de dólares.