Lo que pudo terminar en tragedia se convirtió en una historia de supervivencia. Una avioneta que cubría la ruta entre Santa Ana del Yacuma y Trinidad sufrió una falla repentina en pleno vuelo, obligando al piloto a tomar una decisión crítica en segundos para salvar la vida de sus ocupantes.
A bordo viajaban tres adultos y una bebé, todos miembros de una misma familia. Ante la pérdida de potencia del motor y sin posibilidad de emitir una alerta, el piloto optó por un aterrizaje forzoso en el agua, evitando internarse en la selva, donde el riesgo era mayor. El impacto dejó a los pasajeros parcialmente sumergidos, pero lograron mantenerse a salvo sobre la aeronave.
Sin comunicación y aislados, permanecieron durante horas esperando ayuda. En medio de la incertidumbre, intentaron llamar la atención de otras aeronaves hasta que finalmente fueron localizados. El rescate llegó con un helicóptero de la Fuerza Aérea Boliviana, que los evacuó con vida y los trasladó a un centro médico.
Mientras tanto, la Dirección General de Aeronáutica Civil activó protocolos de emergencia e inició una investigación para determinar qué provocó la falla. El caso deja en evidencia los riesgos de la aviación en regiones remotas, pero también la rápida reacción que evitó un desenlace fatal.