El Gobierno reconoció que durante las últimas semanas se retiraron del circuito algunos lotes de gasolina ante dudas sobre su calidad, como parte de controles aplicados al combustible antes de su distribución. Según el vocero presidencial, estas observaciones derivaron en la decisión de desechar completamente el producto cuestionado para evitar riesgos en los surtidores.
La autoridad aseguró que, tras las verificaciones, el combustible que actualmente llega al mercado cumple con los estándares y puede considerarse de buena calidad. Sin embargo, admitió que estas acciones incidieron en episodios puntuales de desabastecimiento, como el registrado en Trinidad, donde la oferta se vio afectada mientras se realizaban los controles.
El tema se da en un contexto de creciente presión del sector transporte, que mantiene demandas por abastecimiento oportuno, calidad del carburante y compensaciones por fallas previas. Desde el Ejecutivo se sostiene que las filas por diésel disminuirán en los próximos días y que los reclamos están siendo atendidos, aunque persisten tensiones que podrían escalar en medidas de protesta a nivel nacional.