La migración de familias en busca de mejores oportunidades laborales está dejando una huella profunda en el sistema educativo de Sucre. En los últimos años, la ciudad ha perdido más de 3.000 estudiantes, reflejando una tendencia que no responde al abandono escolar, sino a la necesidad de miles de hogares de trasladarse hacia regiones con mayor dinamismo económico como Santa Cruz y el Chapare.
Este fenómeno, impulsado por factores económicos y políticos, golpea con mayor fuerza a los niveles inicial y primario, donde se concentra la mayor disminución de alumnos. Niños en plena etapa de formación están cambiando de entorno junto a sus familias, mientras el nivel secundario muestra un leve crecimiento que no logra compensar la caída general. Las cifras evidencian que el problema trasciende las aulas y está directamente ligado a la falta de empleo y oportunidades en la región.
La situación no es exclusiva de la capital, sino que se replica en todo Chuquisaca, donde la matrícula escolar también ha disminuido de manera significativa. Con una tendencia que se mantiene, las perspectivas de recuperación son limitadas, encendiendo una alerta sobre el impacto a largo plazo en la educación y el desarrollo del departamento.