Dos pescadores artesanales originarios del municipio de Tonalá, en la costa suroccidental de México, regresaron a sus hogares tras ser rescatados con vida por la Armada de ese país norteamericano, luego de permanecer cinco días a la deriva en mar abierto y enfrentar condiciones extremas en medio del océano Pacífico.
La desaparición de Daniel Guerrero Martínez y José Luis Pórtelas movilizó a familiares, compañeros de trabajo y cooperativas pesqueras de la comunidad de Paredón. La movilización ciudadana impulsó la activación de los protocolos navales de búsqueda, desplegando un esquema operativo que combinó patrullas oceánicas, embarcaciones interceptoras y aeronaves para ampliar el radio de localización en altamar.
"Pensé que nunca iba a volver a ver a mi familia", aseveró Daniel Guerrero Martínez al relatar los momentos críticos de su supervivencia durante una entrevista concedida a medios locales tras reencontrarse con sus seres queridos.
El naufragio ocurrió durante la madrugada, cuando una fuerte ola sorprendió la embarcación artesanal y provocó su hundimiento en cuestión de segundos.
Ante la pérdida de la lancha, los tripulantes utilizaron una hielera de plástico y algunos bidones de gasolina como elementos improvisados para mantenerse a flote, quedando desprovistos de agua potable y alimentos durante las jornadas posteriores.
"Una fuerte ola destruyó nuestra embarcación y tuvimos que sostenernos únicamente con una hielera", explicó uno de los pescadores al detallar cómo lograron mantenerse a flote a más de doscientos kilómetros de tierra firme.
Tras varios días sin precipitaciones que permitieran recolectar líquidos para contrarrestar la intensa deshidratación, los náufragos lograron divisar una aeronave de rescate y llamaron la atención de la tripulación agitando un costal entre sus pertenencias.
Tras las labores de auxilio coordinadas por las autoridades navales en territorio mexicano, ambos hombres retornaron a sus hogares en proceso de recuperación junto a sus familias.