Las familias bolivianas y los trabajadores urbanos sufren una drástica reducción de hasta el 29% en el poder de compra de su salario mínimo durante el primer semestre de 2026, luego de que la cotización del dólar llevara el ingreso real de 395 a 279 dólares pese al incremento nominal del 20% aplicado este año, reportó El Deber.
De acuerdo con la publicación, el salto del salario mínimo de 2.750 a 3.300 bolivianos quedó contrarrestado por un tipo de cambio en 11,83 bolivianos por dólar. Este desajuste golpea el bolsillo cotidiano, obligando a los consumidores a recortar gastos y priorizar alimentos básicos frente a un presupuesto que ya no rinde igual.
"Los precios están muy caros y nuestros sueldos no suben", sostuvo Teodosia Sánchez, una consumidora afectada por la situación, al relatar que el presupuesto actual ya no permite adquirir los mismos productos de antes ni contemplar gastos adicionales. A su vez, Freddy Andrade, trabajador de 65 años, graficó el impacto inflacionario al argumentar: "Antes con 100 pesos compraba para toda la semana; ahora eso alcanza para un día".
El economista Darío Monasterio explicó que la pérdida del poder adquisitivo responde fundamentalmente a factores de oferta, señalando que la modificación del régimen cambiario y la subida del dólar terminaron trasladándose de forma directa a los precios de los bienes importados y de consumo masivo.
"Efectivamente tenemos una inflación, una pérdida del poder adquisitivo de los bolivianos, principalmente por el lado de la oferta", afirmó Monasterio.
En la misma línea, el analista Carlos Aranda, del Centro de Estudios Populi, advirtió que la recuperación de los ingresos depende de contener de manera definitiva la inflación y estructurar un plan que permita al sector privado reactivar la inversión y la generación de empleos formales.
Esta crisis se profundiza con la contracción del Producto Interno Bruto, que acumuló una caída del 3,34% al primer semestre de 2026 arrastrado por sectores como la construcción con un desplome del 27,3%, el transporte con una contracción del 9,5% y la industria manufacturera con una baja del 7,7%, de acuerdo con el informe oficial del Banco Central de Bolivia.
Este panorama de menor actividad económica impacta directamente en el mercado laboral, donde cerca de 3,2 millones de trabajadores urbanos, equivalentes al 69,7% de la población ocupada, operan actualmente en la informalidad.
El deterioro social derivado de este contexto económico se refleja en el incremento de la pobreza monetaria, que afectó al 44,7% de la población totalizando 5,4 millones de personas al cierre de 2025, con una estimación que trepa hasta los 5,7 millones para el presente año, como señala las proyecciones del Banco Central.
En paralelo, la pobreza extrema escaló al 16,7% de los bolivianos en 2025, registrando un incremento de 3,9 puntos porcentuales frente al 12,8% reportado en la gestión anterior, conforme a los resultados de la Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE).