Un conscripto herido por los estallidos en el cuartel de Viacha relató desde el centro de salud que los instructores exigieron a los soldados llevar agua para sofocar el incendio desatado por la primera detonación.
El joven, afectado en ojos, oídos, cabeza y rodillas, describió el impacto inicial durante las actividades deportivas: “Yo estaba yendo por el monobloc, cuando hubo la primera explosión y me ha hecho volar. Ahí me lastimé mis oídos, mi cabeza, mis ojos y mi rodilla. Todos hemos corrido al contenedor de basura. Quería escapar, me quedé en shock”.
A pesar de la emergencia, el personal militar al mando dispuso la movilización del contingente: “Me han dicho que vaya a traer agua para poder apagar el fuego. Eran instructores que estaban con deportivo. Todos con mis camaradas, de segundo escalón, hemos ido a traer agua”.
El conscripto no se acercó al núcleo del incendio debido a sus lesiones, pero presenció la llegada de sus compañeros al sector afectado minutos antes del segundo estallido: “Después ya pasó un rato, ahí hubo la segunda explosión. Mis camaradas estaban adentro. Yo seguía en el cuartel, pero un poco lejos”.
Por último, el testimonio coincide con las sospechas de una manipulación inadecuada de los explosivos por el ingreso no autorizado de un sargento junto con otros jóvenes al centro de mantenimiento.