Un vuelo militar terminó en desastre cuando una aeronave Antonov-26 se precipitó a tierra mientras sobrevolaba la península de Crimea, dejando un saldo fatal de 29 personas fallecidas entre pasajeros y tripulación. El incidente ocurrió la tarde del martes, luego de que se perdiera repentinamente el contacto con el avión durante una operación programada.
Equipos de rescate localizaron los restos del aparato poco después, confirmando que no hubo sobrevivientes. Las primeras evaluaciones en el lugar no evidenciaron señales de un ataque externo, lo que apunta a una posible falla técnica como causa del siniestro, aunque las investigaciones continúan en curso.
Las autoridades rusas ya abrieron un proceso para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades. El accidente se suma a la lista de tragedias aéreas en contextos militares, generando preocupación sobre las condiciones operativas de este tipo de vuelos.