El Ejecutivo nacional y representantes del sector panificador independiente y artesanal suscribieron este lunes un acuerdo para garantizar el abastecimiento de harina a un precio preferencial con un tope de 310 bolivianos el quintal.
La medida busca sostener el precio final del pan de batalla en 80 centavos por unidad en la ciudad de La Paz y evitar incrementos en la canasta familiar.
El viceministro de Comercio y Logística Interna, Gustavo Serrano, informó que la comercialización del insumo se canalizará mediante la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) e Insumos Bolivia.
Para transparentar la distribución y evitar intermediarios o desviaciones, los productores deberán registrarse en la aplicación móvil de control digital GeoPan.
Por su parte, el gerente de Emapa, Sergio Siles, precisó que el suministro contemplará la puesta en marcha de complejos procesadores en Caracollo y Viacha, asegurando el acopio de trigo nacional e importado.
El convenio prevé además la instalación de mesas de trabajo técnicas en diciembre para evaluar la estructura general de costos de producción y otros insumos del sector.